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Actividad ya tiene veinte años de realizarse

Mujeres embarazadas honran el don de llevar vida en sus vientres en San Ramón de Alajuela

•275 mujeres asistieron a Hora Santa de las Embarazadas este 16 de agosto.

• Acto de fe y agradecimiento ha reunido testimonios de milagros con San Ramón Nonato

redaccion@lapaginacr.com

Fotos: Cortesía Kryssia Ortega

   San José, Costa Rica. Martes 16 de agosto, 2018. (Lapaginacr.com)  Gran cantidad de mujeres embarazadas se hicieron presente en la Hora Santa que se realiza en la Parroquia de San Ramón,  para honrar su condición de poder dar vida a un nuevo ser o a varios en su vientre, agradeciendo la intercesión de San Ramón Nonato, que es el santo patrono de San Ramón de Alajuela y conocido como el santo de las embarazadas. Misa con madres embarazadas

      La actividad, en momentos en que se defiende la vida del bebé en gestación, por grupos Pro-Vida, fue realizada en la Parroquia de San Ramón, como parte de las actividades cívicas patronales, fue presidida por el Cura Párroco Padre Greivin Hidalgo y con el auxilio sacerdotal de los sacerdotes: Padre José Alfredo Quesada, y  Padre Luis Hernández y Padre Danilo Aguilar.

Madres que dan testimonio

    El momento de imposición del Santísimo en el vientre de cada una de las madres es un instante de gran emotividad, pues las madres sienten sus bebés moverse. Este año, además, a las participantes se les impuso en la frente las reliquias de San Juan Pablo II y San Ramón Nonato. “Esta es una experiencia hermosísima, es un momento lleno de Dios y de mucha espiritualidad por todo lo que se experimenta en el instante de oración, tanto con el Santísimo en el vientre de las mamás como cuando sus familiares oran por ellas”, expresó el cura Greivin Hidalgo quien presidió la ceremonia espiritual.

San Ramón Nonato

        Se conoce que este santo de la Iglesia Católica no nació, sino que fue extraído del vientre de su madre, 24 horas después de que ella había fallecido. De ahí que sea visto como el santo de las embarazadas, siendo además el santo Patrono. La Hora SAnta en la Iglesia ya lleva veinte años de celebración, y asisten mujeres  embarazadas para orar por su gestación y alumbramiento, pero también que asistieron en otro momento y ya son madres, para dar gracias por sus hijos nacidos, y muchas que desean el milagro de la maternidad.

  

   Devotas y fieles dan testimonio cada año de milagros de vida con sus hijos

     En octubre del año anterior María José estaba ya embarazada de su primer hijo, su mamá, fiel de San Ramón Nonato, le regaló una oración grande y otra pequeñita para que encomendara a su bebé. Ella comenzó con pequeños sangrados que la llevaron al hospital, donde le dieron la noticia de que ya el bebé no se veía en su vientre.

     La internaron para controlar sangrados y comenzaron los preparativos para practicarle el legrado. Tras varios días sin comer y con la angustia de haber perdido a su hija, llegó el momento de un último ultrasonido de control para verificar los cambios recientes y entonces, el papá pudo ver en la pantalla algo que se movía. El médico les indicó que, efectivamente, estaba la bebé dando signos de vida.

     María José y su esposo consideran un milagro lo ocurrido, pues ya ella iba a pasar a sala y su bebé estaba con vida y bien aferrada a ella. “Yo me llevé la oración pequeñita al hospital y no dejaba de rezar por la vida de mi bebé”. Hoy sonríen y cuentan la alegría de su historia de fe y la compartieron en la Hora Santa que se realizó.

     Un segundo milagro compartido fue el de Pamela Chaves, mujer de edad madura,  mamá del pequeño Juan Pablo de 4 meses. Ella, entre lágrimas de alegría y también de tristeza, relató su milagro: "Yo ya había tenido dos pérdidas, tuve el nacimiento de una bebé, llamada Mariana, que nació pero falleció a los 10 días. Los médicos ya le habían dicho que no podía tener bebés por la condición médica que tenía, una trombofilia, pero ella no perdía la fe. Durante varios años asistió a la Hora Santa y el año pasado asistió con la esperanza de poder tener a su hijo, que hoy sonríe hermoso en sus brazos.

   Un testimonio más de los compartidos es el del matrimonio conformado por  Marlen Hernández y Esteban Carvajal. La hoy madre, Marlen Hernández  ya había tenido una pérdida hace 3 años, pasó por varias cirugías que terminaron en un diagnóstico de que no podría ser mamá. El año anterior (hablamos del 2017) vino a la misa, se sentó en las bancas del final de la iglesia y se lamentaba pensando en que todas esas mujeres estaban embarazadas y ella no. Decidió orar con fe y este jueves asistió a dar testimonio de que no hay imposibles para la fe, pues ya en setiembre (un mes después) se enteró de que tenía a su hijo en el vientre y lo bautizaron como Renato, quien ya cuenta con dos meses de vida.

Nota: Si desea compartir otros testimonios de fe con sus hijos, puede contactar con redaccion@lapaginacr.com

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